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miércoles, 3 de febrero de 2010

EFRAIN RUIZ -- "El misterio de evaluar la defensiva"

Nueva York/twitter @efrainruizp.- El dominicano Albert Pujols, primera base de los Cardenales de San Luis, es el mejor y más completo bateador de las Grandes Ligas.

Johan Santana, número 1 de los Mets de Nueva York, fue el lanzador abridor más dominante de todo el beisbol entre 2004 y 2007.

El panameño de los Yankees, Mariano Rivera, es el mejor cerrador de todos los tiempos.

Si usted y sus amigos se reúnen a discutir un día de beisbol, es muy probable que todos coincidan con las afirmaciones realizadas en los tres primeros párrafos.

Y en el caso de que no coincidiesen, bien podría argumentarle a quien piense distinto porque razón usted dice lo que dice. Sin que esto quiera decir, claro está, que el destinatario tenga que terminar convencido, ni que usted tenga la verdad.

Pujols siempre batea sobre .320, tiene un porcentaje de embasado de por vida de .443, nunca ha dado menos de 32 jonrones y en sus nueve campañas en la gran carpa tiene un promedio de 124 anotadas y 135 impulsadas, entre otros tantos logros.

Entre 2004 y la de 2007, Santana fue el líder de todos los pitchers de las mayores con al menos 800 entradas en efectividad (2.89, único por debajo de 3.00), ponches (983, 206 más que el número dos), ponches por cada nueve entradas (9,70) y juegos ganados (70). Además fue segundo en entradas lanzadas (912.3) y tercero en boletos por cada nueve episodios (su media de 1,95 sólo la superaron dos pitchers que no rozan su capacidad ponchadora, Gregg Maddux y Mark Buehrle).

El dominio de Rivera está más que documentado. Ha sido parte fundamental del los cinco títulos de los Yanquis desde 1996, sus 39 salvados en playoffs son de lejos la marca de todos los tiempos, apenas le han dado dos jonrones en 133.1 entradas en postemporada y su efectividad de por vida en esa instancia, 0.76, es la mejor de todos los tiempos para pitchers con no menos de 40 entradas lanzadas.

Como pueden ver, la inmensa mayoría de nuestras discusiones sobre peloteros giran alrededor de los números. Son parte del ADN del beisbol. La base -no lo único, ojo con eso- de la argumentación.

Tratemos de hacer ahora el mismo ejercicio con la defensiva.

¿Quién es el mejor campocorto defensivo del beisbol en estos momentos? ¿Quién es el más destacado entre los defensores del jardín central? ¿Y en la tercera base?

Bueno, prepárense para discutir por toda la eternidad.

Gracias a esa maravilla que es twitter, hemos estado conversando e intercambiando ideas con varios fanáticos sobre los mejores defensores del jardín central del momento en Venezuela y en Grandes Ligas.

Si bien muchos coinciden en nombrar a Franklin Gutiérrez como el mejor venezolano, otros apuntan a Endy Chávez. Hay quién dice que Gregor Blanco debe estar en la discusión. Otros apuntan que no puede ser nombrado junto a los dos primeros. Si el aficionado en cuestión vio pelota en los 80, no faltarán los nombres de Raúl Pérez Tovar y Jorge Uribe.

Entre los grandeligas, Torii Hunter siempre aparece por allí, sobre todo por su cantidad de premios Guante de Oro y espectaculares jugadas. Pero muchos aseguran que ya no es el mismo de antes y que vive de su fama.

¿Y en el short? ¿Quién manda ahora que Omar Vizquel es utility?

Otro sin fin de opiniones interminables. Derek Jeter ganó el Guante de Oro en la Liga Americana. Jimmy Rollins en la Nacional. ¿Son ellos dos? ¿Quién se atreve a lanzar la primera piedra?

A diferencia de lo que ocurre con la ofensiva y el pitcheo, los números para analizar la defensiva siempre han estado muy por detrás de los tiempos que vivimos.

El porcentaje de fildeo, la estadística tradicional y más conocida, sólo habla de las pelotas a las que un jugador le llega y se basa en el "error", que no es más que la opinión del anotador oficial. Éste decidirá si un pelotero debió tomar un determinado batazo y, en ese caso, anotarle el error.

Si bien en muchas oportunidades todos podríamos estar de acuerdo en qué una jugada "X" fue error, no son pocos los casos en los que la decisión del anotador es controversial. Eso sin olvidar que en cada estadio -como es obvio- hay un anotador distinto. El margen para la subjetividad es inmenso.

Pero lo realmente clave aquí es que el porcentaje de fildeo no es capaz de decirnos quiénes son capaces de hacer outs donde otros sólo verían pasar la pelota. Nos dice, simplemente, que fulano no se equivocó cuando le llegó a la pelota. De alguna manera, premia al que no se arriesga.

Puede haber dos peloteros con un % de fildeo idéntico, por ejemplo. Pero si uno de ellos le llega a 60 rollings más que el otro (haciendo el ejercicio imaginario de que los dieron los mismos batazos) y convierte esas jugadas en outs, la estadística no se vería alterada.

¿Tiene sentido esto? ¿Se hace justicia? ¿Nos dice ese número quién es el más destacado?

Esa es una de las razones para que, a diferencia del pitcheo o la ofensiva, pocas veces se usen estadísticas para hablar de los mejores guantes. Porque dicen muy poco.

¿Cómo hacemos entonces, la mayoría de las veces, para discutir del tema?

Por lo que vemos hacer a los peloteros en el terreno. Por lo que recordamos de ellos. Por la opinión de otros. Con el fildeo no vamos a las estadísticas: confiamos en la mirada.

La pregunta es, ¿podemos fiarnos en nuestra vista para decir quién es bueno y quién es excelente?

La mirada y la memoria engañan. Recordamos lo que queremos recordar y muchas veces vemos las cosas como deseamos verlas, no como realmente son. Si fuesen suficientes, no se hubiesen creado ni el cuaderno para anotar, ni la computadora.

También solemos sobrevalorar a aquellos jugadores que hacen las cosas de forma elegante, que se ven bien haciéndolas. No quiero decir con esto que esté mal hacerlo. Para nada. Para todos es un placer a Omar Vizquel en el campocorto. Sólo que no todos los "elegantes" son tan buenos como Vizquel. Hay jugadores con movimientos menos refinados que también son eficientes.

Otro punto. Mientras más importante sea el juego, además, mientras más cerca del out 27 sea la jugada, más inclinados estaremos a juzgar predispuestos por esa misma acción. Buena o mala.

"Cuando la gente se hace opiniones con la mirada, ciertos prejuicios emocionales entran en juego", señaló el año pasado Billy Beane, gerente general de los Atléticos de Oakland, en una entrevista con Espn. "Deja caer una pelota en el noveno inning y van a recordar eso mucho más que si cubres más terreno que un outfielder promedio de Grandes Ligas en la cuarta entrada de un juego 6-1".

Que recordemos una jugada más que la otra es perfectamente normal. Es naturaleza humana. Que hay cosas que nuestra memoria suele "bloquear" es algo que está más que documentado por la ciencia.

Lo que nos hace volver al punto uno: ¿es entonces la manera correcta de juzgar peloteros?

Bill James, padre de la Sabermetría (el análisis objetivo del beisbol, como el mismo la bautizó) y uno de los hombres que más ha influido en la historia del beisbol según USA Today, comenzó a plantear esas dudas en 1977, cuando publicó el primero de una serie de trabajos conocidos como los "Baseball Abstract".

"Piénselo. No hay forma de que uno pueda establecer, solamente viendo, la diferencia entre un bateador de .300 y uno de .275 en una temporada. La diferencia es un hit cada dos semanas. Pudiese ser que un reportero, viendo todos los juegos del equipo, pudiese notar esa diferencia en el curso de un año si no se llevasen registros, pero lo dudo. Sin dudas que el aficionado promedio, que ve quizás una décima parte de los encuentros del club, jamás podría notarlo. De hecho, si usted ve 15 juegos al año, hay un 40% de probabilidades de que el bateador de .275 de más hits que el de .300 en los juegos en los que usted asistió. La diferencia entre un buen bateador y uno promedio simplemente no es visible. Es un asunto de registros".

Interesante, ¿no? Y en nuestra opinión, contundente. Porque además, como bien apuntó Michael Lewis en su "best seller" Moneyball, al bateador lo está viendo todo el mundo, todo el tiempo. Y aún así, necesitamos llevar números. A los fildeadores, por el contrario, solemos quitarle la mirada de encima hasta que la pelota no es bateada hacia ellos.

Por todo esto es que arrugamos la cara cada vez que alguien responde preguntas sobre defensiva con aire de sobrado y acudiendo a esa "estadística" que el amigo lector José Luis Molero bautizó recientemente en twitter como AMMP: "A mí me parece".

Molero (@jlmolero), genial como casi todos los maracuchos, también es el responsable de grandes avances de la ciencia moderna como el SAP (Strikes a primera), que mide la precisión de los infielders en sus tiros y LLC (Le llega caminando) que evalúa el alcance de un jugador a la defensiva.

¿Y quién podrá defendernos?

James planteó en ese primer "Baseball Abstract" de 1977 que lo mejor que podíamos hacer, ante la incapacidad del porcentaje de fildeo para resolver la duda en cuestión, era "contar cosas".

Fue así como desarrollaría el llamado Range Factor: sumar la cantidad de outs y asistencias que hace un jugador y dividirlos entre el número de innings. De esa manera, buscaba ver quién hacía más "jugadas".

James sabía, sin embargo, que su fórmula distaba de ser perfecta y que tenía una falla importantísima: no todos los fildeadores reciben la misma cantidad de batazos hacia sus predios. Un buen campocorto que juegue para un club con pitchers a los que le den muchos rodados tendrá más oportunidades que uno que lo haga para una rotación de lanzadores de elevados.

Lo que estaba haciendo era poner su grano de arena para tratar de buscarle una solución al "cangrejo" de la defensiva y derrumbar el mito del % de fildeo.

Varios años después de la publicación del primer Baseball Abstract, un empleado de la recopiladora estadística Stats Inc., John Dewan, creó una nueva fórmula llamada Zone Factor.

El principio era parecido al de James, con la particularidad de que se definía la "zona" en la que normalmente está un fildeador y a partir de allí se medía cuantas jugadas hacía dentro y fuera de la misma. No obstante, como no todas las bolas bateadas hacia tu "zona" son iguales, el margen de error era grande.

Para la inmensa mayoría de los venezolanos y del público en general, ambas fórmulas permanecieron en la clandestinidad. La defensiva seguía siendo un misterio.

El siglo XXI…

Casi 20 años después de haber creado el Zone Factor, Dewan pareció haber dado en el clavo con su nuevo modelo: el sistema Plus-Minus.

¿Qué es esto?

En la compañía que lidera, Baseball Info Solutions, se encargan de grabar cada juego y cada jugada que se produce en los campos de Grandes Ligas. Los datos de cada bola bateada -velocidad, dirección, tipo de conexión y distancia- son introducidos en una computadora. El campo de juego, por su parte, es dividido en cuadrantes.

De esa manera pueden saber, por ejemplo, qué jardinero central le llegó a elevados en el cuadrante A17 del outfield, digamos el punto medio entre el jardinero central, el derecho y la segunda base.

Si ningún otro pelotero tomó una pelota en ese sector del campo y el pelotero "X" lo hace, se gana un punto (+1). Si por el contrario, el 100% de los jardineros convierte en outs esas conexiones y "X" lo deja caer, o no le llega a la bola, pierde un punto (-1).

Si sólo el 25% de los outfielders logra hacer outs ante líneas en B75 y "X" lo consigue, se gana 0,75 puntos (1 menos 0.25, que sería en este caso la expectativa que teníamos de que se haga la jugada).

La idea central es comparar a los peloteros entre sí y saber quién hace más o menos jugadas que el fildeador promedio.

Franklin Gutiérrez, a pesar de no haber sido regular todo el tiempo entre 2006 y 2008, acumuló +55 en el Sistema Plus-Minus, más que ningún otro jardinero derecho en todo el beisbol.

En el 2009, como patrullero central de los Marineros de Seattle, lideró a todo los defensores beisbol con un notable +43. En cuatro años, El Guti ha hecho 98 outs más que un defensor promedio.

Y el caraqueño no sólo sale bien parado bajo esos parámetros del Plus-Minus, que puede verse en www.fieldingbible.com.

En el año 2003, Michtel Licthman creó el UZR, o "Ultimate Zone Rating", hoy está disponible en www.fangraphs.com y cuyas explicaciones más detalladas pueden encontrarse en el glosario de esa página web.

La idea es básicamente la misma de Dewan -quién llega a donde otros no y viceversa- aunque tomando en cuenta más parámetros para las evaluaciones (estadio, tipo de bateador, pitcheo) y llevando a carreras "salvadas" o "permitidas" los totales. Este año, Gutiérrez tuvo un UZR de +29,1: le salvó 30 rayitas a los Marineros de Seattle.

Otro jardinero venezolano, Bob Abreu, tuvo un Plus-Minus de -51 combinado entre 2006 y 2008 y un UZR de -11.2. Esos números respaldan la tesis de que El Comedulce es un fildeador que está muy por debajo del promedio y contradicen abiertamente a quienes le entregaron el Guante de Oro en el 2005.

Recordemos, sin embargo, que ninguna de estas cosas son verdades absolutas. No lo son y nadie pretende que lo sea. Tienen errores y hay espacio para seguir mejorando. Mucho.

Son apenas una nueva aproximación al complicado asunto de la defensiva. Una bastante más convincente y completa, pensamos, que el limitado % de fildeo y el popular AMMP (A mi me parece).

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