
DENVER -- El gran escenario de la postemporada le vino muy bien al jardinero de los Rockies Carlos González el año pasado, cuando el venezolano se lució bateando de 17-10 y fue el líder ofensivo del equipo sin haber jugado una temporada completa en Grandes Ligas.
A González también le gustó el escenario improvisado.
Se trata de una carpa que los Rockies instalaron en un estacionamiento justo detrás de las bardas del estadio para una sesión de televisión previa al Juego 4. González, quien cumplió 24 años justo después de que los Rockies fueron eliminados, gozó de la gran atención que atrajo después de su gran desempeño en los playoffs.
"Eso es algo que he venido soñando desde que era niño, desde que comencé a jugar este deporte", expresó González. "Todos queremos ser grandes peloteros. Todos queremos estar en el Juego de Estrellas y todas esas cosas. Si eso me sucede a mí, voy a estar muy emocionado y feliz".
Si González juega de la forma en que lo hizo durante la segunda mitad de la temporada pasada, el estrellato no tendrá que buscarlo a él.
González comenzó la campaña pasada en Triple-A Colorado Springs y batalló en la caja de bateo al principio, pero después del receso del Juego de Estrellas el venezolano bateó para .320, dejando su promedio final en .284, conectando 12 de sus 13 cuadrangulares y produciendo 24 de sus 29 carreras remolcadas durante ese periodo. El oriundo de Maracaibo, Venezuela, también tuvo éxito al robarse 16 bases en 20 intentos, y para el final de la temporada él y Dexter Fowler fueron alternados entre el primer y segundo puesto en el orden al bate.
Pero antes de que estuviera sosteniendo los micrófonos con una sonrisa de oreja a oreja, González tuvo que lidiar con una conversación para nada agradable.
González, el prospecto más importante que los Rockies recibieron cuando enviaron al jardinero Matt Holliday a los Atléticos, bateó para .339 en Colorado Springs y lideró las Ligas Menores con 59 carreras producidas en 48 juegos. Tracy decidió llamar a González al equipo grande.
La educación comenzó inmediatamente.
Fue algo muy parecido a lo que sucedió en 2008, cuando González estaba metido en una mala racha y se ponchaba con frecuencia.
Pero Tracy no sacó a González de la alineación. Su llegada coincidió con un una racha de 11 victorias al hilo de los Rockies y aportó una gran defensa y un gran corrido de bases cuando lograba ponerse a bordo. Aún así, Tracy se preguntaba a diario si González necesitaba regresar a las menores.
Después de que González se fue de 2-0 en una derrota por marcador de 11-7 ante los Diamondbacks el 4 de julio, Tracy lo mandó a llamar a su oficina. Aunque el manager le había dado su voto de confianza públicamente, González temía que Tracy había cambiado de opinión.
"Fue un momento alarmante. Pensé que algo iba a pasar", dijo González.
Pero Tracy lo recibió con una sonrisa.
"Se sentía exactamente como yo me lo imaginaba, por lo tanto lo primero que hice fue calmarlo", dijo Tracy. "Estaba comenzado a ver que quería demostrarle a todos que era ese prospecto del cual todos hablaban y las cosas comenzaron a girar fuera de control.
"Le dije que se relajara y que fuera el tipo de jugador que él se sentía capaz de ser. Fue un momento breve pero especial", manifestó el timonel.
"Nunca dejó de creer en mí", destacó González. "Hizo lo mismo con todos los muchachos en el clubhouse. Eso es algo que uno espera de su manager y algo que siempre deseas escuchar cuando estás pasando por un mal momento".
De hecho, esa breve reunión fue el producto de muchas conversaciones.
Tracy tuvo una larga plática con el coach de bateo Don Baylor, quien había comenzado a trabajar con González en los entrenamientos y sabía que tendría mucho más que enseñarle cuando llegara a Grandes Ligas. El coach de primera base, Glenallen Hill, también aportó ya que intentó que González se dejara de ver como un bateador con poder y trató de convencerlo de que también podía batear para un alto promedio. Tracy consultó con el coach de banca Tom Runnells, quien había dirigido al conjunto de Colorado Springs al comienzo del año y había podido observar a González en sus mejores momentos.
Tracy recalcó que el gerente general Dan O'Dowd creía tanto en González como él, algo que era igual de importante.
"Después de que convocamos a Carlos a Grandes Ligas, nunca tuve una conversación en la cual Danny me dijera que estaba a punto de quitármelo", dijo Tracy. "La paciencia de nuestra oficina central permitió que siguiéramos progresando con este joven".
González estudió video de sus turnos al bate, algo que yo ayudó a progresar más rápido. A mediados de la temporada tenía promedio de bateo de .202 pero regresó más relajado y con más confianza.
"Sabía que me iba a poner en el lineup", dijo González. "Estaba haciendo cosas pequeñas como correr bien las bases y mostrar una gran defensa. La parte difícil era el bateo".
González quiere ganarse toda la atención positiva que se pueda en 2010, la cual figura para ser su primera temporada completa en las Mayores. Su alcance defensivo significa que puede jugar el jardín izquierdo cuando Fowler juegue el central, y moverse al jardín central cuando los Rockies decidan darle descanso a Fowler para utilizar a Seth Smith en el jardín izquierdo.
"Es algo maravilloso para mí", dijo González. "No hace mucho tiempo estaba viendo los juegos en la televisión. Esta es una gran oportunidad para mí de brillar con esta organización, simplemente tener la oportunidad de jugar en Grandes Ligas. Este es un regalo para mí. Quiero llegar a jugar una Serie Mundial".










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